¿Cómo nace y se forma la estrella? – Características

¿Qué hace nacer a la estrella?

Una estrella nace a partir de una unión entre la condensación de polvo y nubes de gas, donde debido a la fuerza gravitacional los átomos, a través de un colapso, logran chocar unos a otros, haciendo que se contraigan y así, generen calor. Este calor procedente del colapso, entra a un periodo progresivo donde se incrementa y originan distintas reacciones nucleares, una de ellas es la transformación de átomos de helio, que antes fueron de hidrógeno. Este proceso continúa, incrementando también la fuerza de gravedad como producto del aumento de la masa de la estrella. Esta ampliación provoca choques y la atracción de más materia cercana, que a su vez genera mucho más calor y asimismo una mayor fuerza gravitacional, concentrando más y más materia.

El período y la evolución continúan, provocando giros y movimiento de forma rápida y brusca, hasta que en determinado momento, la masa y en general, todos los compuestos existentes en la estrella, alcanza y mantiene un equilibrio hidrostático en el que ya no se contrae. A partir de la finalización de esta etapa, la energía procedente del interior de la estrella, se irradia al exterior como una luz brillante que es percibida por el ojo humano sin el uso de aparatos para su observación distante, sino a simple vista.

Esta formación puede demorarse miles de millones de años. Sin embargo no todas alcanzan los mismos niveles, sino que por el contrario, encuentran estabilidad en un punto determinado y se mantienen.

¿Por qué brilla una estrella?

Como hemos dicho, el proceso que realiza una estrella para lograr su formación puede tardar mucho tiempo. Los compuestos que contiene son fuertes y ejercen una gran presión, lo que conlleva a la elevación de la temperatura que, inicialmente, se sitúa sólo al interior de la estrella. Este incremento en los niveles de temperatura y la fuerza de presión, producen una fusión en el hidrógeno para obtener helio, a este ciclo que le llama “reacción nuclear”. La proporción de energía producida y liberada gracias a esta reacción, emite una gran cantidad de luz sumamente brillante. El ojo humano percibe esta luz como un brillo suave, esto se debe a la distancia que hay entre la estrella que la emite y la superficie de la tierra.

La distancia y dimensión existente entre estas dos partes (tierra y estrella) es tan amplia y elevada que la forma de medición de ha determinado mediante “años luz”. Pues es esto lo que recorre la información procedente del universo para ser visto en la tierra, lo que quiere decir, que lo que ocurre hoy con ellas, no es lo que está pasando actualmente, sino que pasó hace varios años. Esta información no llega a tiempo, debido a la distancia.

Una estrella no sólo brilla en la noche, brilla en todo momento mientras esté viva. Sólo es vista por nosotros cuando el cielo está oscuro, porque el brillo del sol es tan grande que no permite la observación, además esta estrella (el sol), está mucho más cerca de la tierra. Otra de las estrellas más cercanas al sistema solar es “Próxima Centauri”, también conocida como “Alpha”.

En ausencia de los rayos solares es posible observar las estrellas. En ocasiones, parece que están titilando, esto es debido a la dispersión de luz causada por la atmósfera. 

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